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En una entrevista reciente, Simon Manley ha declarado su entusiasmo por la historia de Francia y especialmente por la del siglo XX. Este interés junto a sus estudios en francés en la Universidad de Oxford le acercaron a la lengua francesa y a sus autores, que jugaron un papel importante para él.

Una obra que le inspiró fue En busca del tiempo perdido, una de las grandes obras de la cultura europea y mundial. Es una novela de Marcel Proust, escrita entre 1908 y 1922 que consta de siete partes publicadas entre 1913 y 1927, de las que las tres últimas son póstumas. La obra se mete en la memoria del narrador: sus recuerdos y los vínculos que crean.

Manley afirma que hablar francés le ha sido muy útil en la diplomacia, sobre todo durante su época en el Consejo de Seguridad de la ONU y la Guerra de Yugoslavia donde tenía una relación más estrecha con sus colegas franceses: “está claro que tener estos conocimientos me han permitido tener esta conexión humana tan importante con los francófonos, tanto con franceses, como belgas o luxemburgueses”.

Como cualquier persona inspirada por la historia de Francia las palabras `Liberté´, `Egalité´ y `Fraternité´ son palabras clave para el Embajador del Reino Unido y le parecen relevantes para la historia, la cultura y la política francesas. Le llama la atención estas palabras: “en su traducción `Fraternité´ pierde toda la sensación que existe en francés y hay algo en el sonido de `Liberté´ que trasmite más que `liberty´ o `freedom´ en inglés´.

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